A causa del extraordinario éxito que han tenido las "Reflexiones del Oso Judío" en el Gran Combo Club - por más que finjan ignorarlas, amigos y enemigos no cesan de comentarlas, aplaudirlas, escandalizarse o echar espuma por la boca- he procedido de acuerdo con las mejores tradiciones del mundo deportivo, fichando a esta prometedora estrella del béisbol para el staff permanente de Ave Crítica. Vale, soy yo mismo, pero es bueno darse el gusto de la autoalabanza.
Lamento privar al GCC de una de sus columnas más polémicas y leidas de los últimos tiempos, pero seguramente no faltará quien tome la posta en el maravilloso deporte que es apalear fascistas de toda laya y pelaje. Y quedan advertidos: quien quiera fastidiar a Ave Crítica o al Gran Combo Club, habrá de pasar sobre el cadáver del Oso Judío.
Así que desde el próximo martes: las Reflexiones del Oso Judío gratis, con Ave Crítica.
Actualización
El pase del Oso Judío ha motivado reacciones destempladas por parte de algunos ceverinos, blogs basura y desertores del GCC unidos en un solo y combativo puño. Aquí se puede ver a uno de estos pobres insanos en pleno estallido de furia:
Lo que la opinión pública nos permite juzgar, e incluso condenar, son las tendencias generales, o los grupos de seres humanos -cuanto más amplios, mejor-; en resumen, nos permite juzgar algo tan general que ya no cabe efectuar distinciones ni mecionar nombres. No es necesario añadir que tal prohibición es doblemente pertinente cuando se trata de los actos o las palabras de gente famosa o de hombres situados en altos puestos. Tal creencia suele expresarse con altaneras afirmaciones, en el sentido de que es "superficial" insistir en los detalles y referirse a los individuos, en tanto que demuestra refinamiento hablar en términos generales, en cuya virtud todos los gatos son pardos, y todos nosotros igualmente culpables.
Por esta razón, la acusación que Hochhuth dirigió contra un solo papa -contra un hombre claramente identificado, con nombre propio- provocó inmediatamente la indignación de toda la cristiandad. La acusación dirigida contra la cristiandad en general, con sus dos mil años de historia, no puede ser demostrada, y si pudiera serlo los resultados podrían calificarse de horribles. Pero esto a nadie parece preocupar, siempre y cuando la acusación no afecte a una persona determinada, y no hay ningún riesgo en dar un paso más en esta senda, y sostener: "Indudablemente hay razones para formular graves acusaciones, pero el acusado es el género humano globalmente considerado" (Robert Weltsch).
Otro camino para evadirse de la zona en que se encuentran los hechos demostrables y las responsabilidades prersonales lo forman las innumerables teorías, basadas en premisas abstractas, inconcretas e hipotéticas -desde el Zeitgeist hasta el complejo de Edipo-, de carácter tan general que sirven para explicar todos los acontecimientos y todos los actos: no podemos siquiera tomar en consideración las alternativas que el pasado ofrecía, y nadie pudo comportarse de modo distinto al que lo hizo. Entre las teorías que lo explican todo, merced a oscurecer todos los detalles, hallamos conceptos tales como el de "mentalidad de ghetto" de los judíos europeos; o el de la culpabilidad colectiva del pueblo alemán, deducida de una interpretación ad hoc de su historia; o la afirmación, igualmente absurda, de una especie de inocencia colectiva del pueblo judío.
Todos estos clichés tienen en común la nota de dar carácter superfluo a la emisión de juicios, así como la de poder utilizar tales clichés sin el menor riesgo. Y aun cuando podemos comprender muy bien la resistencia de los afectados por el desastre -judíos y alemanes- a examinar con demasiada detención el comportamiento de grupos o de personas individuales que parecen haberse salvado, o que debieran haberse salvado, del total colapso moral -es decir, el comportamiento de las iglesias cristianas, de los dirigentes judíos, o de quienes atentgaron contra Hitler el 20 de julio de 1944-, esta comprensible resistencia no es suficiente para justificar la evidente renuncia de todos los demás a emitir juicios centrados en responsabilidades individuales.
En la actualidad, son muchos los que están dispuestos a reconocer que la culpa colectiva, o, a la inversa, la inocencia colectiva, no existen, y que si verdaderamente existieran no habrían individuos culpables o inocentes. Desde luego, esto no implica negar la existencia de la responsabilidad política, la cual existe con total independencia de los actos de los individuos concretos que forman el grupo, y, en consecuencia, no puede ser juzgada mediante criterios morales, ni ser sometida a la acción de un tribunal de justicia. Todo gobierno asume la responsabilidad política de los actos, buenos y malos, de su antecesor, y toda nación la de los acontecimientos, buenos o malos, del pasado. Cuando Bonaparte, tras la revolución, al acceder al poder en Francia, dijo: "Asumiré la responsabilidad de todo lo que Francia ha hecho, desde los tiempos de San Luis a los del Comité de Salud Pública", se limitó a manifestar, con cierto énfasis, una de las características básicas de la vida política.
Hablando en términos generales, ello significa, ni más ni menos, que toda generación, debido a haber nacido en un ámbito de continuidad histórica, asume la carga de los pecados de sus padres, y se beneficia de las glorias de sus antepasados. Pero aquí no nos hemos referido a este tipo de responsabilidad que no es personal, ya que únicamente en sentido metafórico puede uno decir que se siente culpable, no por lo que uno ha hecho, sino por lo que ha hecho el padre o el pueblo de uno. (Moralmente hablando, casi tan malo es sentirse culpable sin haber hecho nada concreto como sentirse libre de toda culpa cuando se es realmente culpable de algo). Cabe concebir que llegue el día en que ciertas responsabilidades políticas de las naciones sean sometidas a la autoridad de un tribunal internacional; pero es inconcebible que tal tribunal sea un tribunal de lo penal que se pronuncie sobre la culpa o inocencia de individuos determinados.
When on the road to sweet Athy, Hurroo Hurroo
When on the road to sweet Athy, Hurroo Hurroo
When on the road to sweet Athy,
A stick in the hand, a drop in the eye
A doleful damsel I did cry
Johnny, I hardly knew ya
Where are the eyes that looked so mild, Hurroo Hurroo
Where are the eyes that looked so mild, Hurroo Hurroo
Where are the eyes that looked so mild,
When my poor heart you first beguiled
Why did ya from me and the child
Johnny, I hardly knew ya
We had guns and drums and drums and guns, Hurroo Hurroo
We had guns and drums and drums and guns, Hurroo Hurroo
We had guns and drums and drums and guns
The enemy never slew ya
Johnny, I hardly knew ya
Where are the legs with which you run, Hurroo Hurroo
Where are the legs with which you run, Hurroo Hurroo
Where are the legs with which you run,
When first you went to carry a gun
Indeed your dancing days are done
Johnny, I hardly knew ya
We had guns and drums and drums and guns, Hurroo Hurroo
We had guns and drums and drums and guns, Hurroo Hurroo
We had guns and drums and drums and guns
The enemy never slew ya
Johnny, I hardly knew ya
You hadn't an arm, you hadn't a leg, Hurroo Hurroo
You hadn't an arm, you hadn't a leg, Hurroo Hurroo
You hadn't an arm, you hadn't a leg,
You're a spineless, boneless, chickenless egg
You'll have to be put with the bowl to beg
Johnny, I hardly knew ya
We had guns and drums and drums and guns, Hurroo Hurroo
We had guns and drums and drums and guns, Hurroo Hurroo
We had guns and drums and drums and guns
The enemy never slew ya
Johnny, I hardly knew ya
I'm happy for to see ya home, Hurroo Hurroo
I'm happy for to see ya home, Hurroo Hurroo
I'm happy for to see ya home,
From the isle of Ceylon
Johnny, I hardly knew ya
We had guns and drums and drums and guns, Hurroo Hurroo
We had guns and drums and drums and guns, Hurroo Hurroo
We had guns and drums and drums and guns
The enemy never slew ya
Johnny, I hardly knew ya!
No somos admiradores del sistema judicial de los USA -que convierte muchos casos en verdaderos torneos de oratoria, en lo que menos importan son los hechos-, ni de sus prisiones celulares al estilo Shawshank Redemption, ni de sus Guantánamos y sus inyecciones letales, pero ha llegado a nosotros un caso verdaderamente desesperado, que ha convertido al Este del gran país del norte en un imperio de la violencia y la más absoluta degradación, que antaño se creían patrimonio del Far West.
El urgente pedido de ayuda de la justicia federal estadounidense, se refiere a una serie de crímenes que se iniciaron en Baltimore, Maryland, escenario de las fechorías de Hannibal The Cannibal Lerner -perdón, Lecter- y luego se han expandido a todo el país. Como muchos lectores de Ave Crítica residen en la tierra de Lincoln, aportamos nuestra contribución, con la esperanza de que alguno de ellos gane la sustanciosa recompensa y nos done una sustanciosa cantidad por el datazo.
Se trata del argelino-francés Louis-Phillippe Cueva (izquierda), alias "Saif al-Gadafi", y del alsaciano Gustav Patriau (derecha), alias "Arnold Rothstein" dos sujetos perversos, armados y peligrosos, conocidos en el bajo mundo como los "cevras" y responsables de 193 cargos criminales, que no enumeramos para no fatigar a nuestros lectores con fechorías tan abominables que se han tenido que inscribir en la recientemente creada categoría de crímenes contra todos los seres vivientes.
No se dejen engañar por su aspecto inofensivo y su expresión bovina; estos sujetos han actuado como sicarios de la Yakuza, la Cosa Nostra, las mafias calabresa, marsellesa, china, colombiana, mexicana, rusa, china, vietnamita, chechena, abisinia, biafreña, bagladí, malvinenese, neozelandesa y samoyeda, escondiéndose bajo diferentes seudónimos para aparentar ser respetables intelectuales, cuando en realidad se tratan de un temible neonazi -frustrado aspirante, en su juventud, al puesto de Gruppenführer SS- y su fiel kapo.
Cualquier información que conduzca a la captura de estos despreciables prófugos de la justicia se recompensará con 1 millón de dólares en efectivo -por cada uno de ellos-, guardándose en absoluta reserva la identidad del denunciante. No intenten capturarlos; son violentos, despiadados y letales. La información deberá ser comunicada a la brevedad posible a la oficina del FBI de su localidad, o a la embajada o consulado USA más cercano.
Give me back my broken night
my mirrored room, my secret life
it's lonely here,
there's no one left to torture.
Give me absolute control
over every living soul
And lie beside me, baby,
that's an order!
Give me crack and anal sex
Take the only tree that's left
and stuff it up the hole
in your culture.
Give me back the Berlin wall
give me Stalin and St. Paul
I've seen the future, brother:
it is murder.
Things are going to slide, slide in all directions
Won't be nothing
Nothing you can measure anymore.
The blizzard, the blizzard of the world
has crossed the threshold
and it has overturned
the order of the soul.
When they said "repent"
I wonder what they meant
When they said "repent"
I wonder what they meant
When they said "repent"
I wonder what they meant.
You don't know me from the wind
you never will, you never did
I'm the little jew
who wrote the Bible.
I've seen the nations rise and fall
I've heard their stories, heard them all
but love's the only engine of survival.
Your servant here, he has been told
to say it clear, to say it cold:
It's over, it ain't going
any further.
And now the wheels of heaven stop
you feel the devil's riding crop
Get ready for the future:
it is murder.
Things are going to slide...
There'll be the breaking of the ancient western code
Your private life will suddenly explode
There'll be phantoms
There'll be fires on the road
and the white man dancing.
You'll see a woman
hanging upside down
her features covered by her fallen gown
and all the lousy little poets coming round
tryin' to sound like Charlie Manson
and the white man dancin'.
Give me back the Berlin wall
Give me Stalin and St. Paul
Give me Christ
or give me Hiroshima!
Destroy another fetus now
We don't like children anyhow
I've seen the future, baby:
it is murder.
En el extraño debate surgido a raíz del artículo de Silvio Rendón "Singularidades de la CVR peruana", ciertos defensores de la Comisión de la Verdad y Reconciliación han esgrimido diversos no-argumentos. Por ejemplo, afirman que están "abiertos al debate" pero inmediatamente después descalifican cualquier opinión contraria que no venga de expertos. Y cuando llegan expertos con una actitud crítica, retrucan que están confundiendo al público. Y luego tienen la frescura de decir que no están a la defensiva.
Bueno, esta es una historia de expertos, de antropólogos forenses. Algunos de ellos ya abdicaron de su postura original, dizque para no entorpecer el proceso. Pero sus palabras quedaron registradas, y sus gravísimas acusaciones, que constituyen un baldón más en la historia de la CVR, no podrán ser borradas nunca. Porque el 30 de mayo del 2002 se organizó una conferencia de prensa, en la cual el Equipo Peruano de Antropología Forense (EPAF) en pleno denunció a la Comisión de la Verdad y Reconciliación ante la prensa internacional.
Cualquiera que haya abierto La República del día siguiente se habrá topado con la siguiente nota cataclísmica:
"EPAF RENUNCIA A COMISIÓN DE LA VERDAD
Ana Véliz
El Equipo Peruano de Antropología Forense (EPAF) renunció ayer a seguir colaborando con la Comisión de la Verdad y Reconciliación (CVR) según denunció su representante José Pablo Baraybar, porque fueron vetados por la Fiscal de la Nación, Nelly Calderón Navarro. Sin embargo la Fiscalía de la Nación y la referida Comisión negaron la existencia de estas presiones.
El EPAF es uno de los dos equipos forenses en virtud de cuyas conclusiones la Fiscalía denunció a 19 comandos Chavín de Huántar de ejecuciones extrajudiciales en el rescate de los rehenes. José Pablo Baraybar, en declaraciones a la prensa extranjera, indicó que en los últimos días recibieron 'una serie de presiones y amenazas' por el trabajo realizado en el caso Chavín de Huántar. 'Se nos trata de descalificar como peritos y eso afecta un juicio, como lo sabe cualquier abogado', precisó.
El antropólogo mostró una carta de la doctora Calderón, en la que ésta le pide al presidente de la Comisión de la Verdad, Salomón Lerner, que 'contemple la posibilidad de no proponer a dichos peritos en futuras exhumaciones'".
En respuesta, el 31 de mayo la CVR emitía la siguiente nota de prensa:
"NOTA DE PRENSA Nº 68
En relación con la conferencia de prensa y posterior comunicado público del Equipo Peruano de Antropología Forense
La Comisión de la Verdad y Reconciliación:
1. LAMENTA los juicios emitidos por el EPAF en los que se atribuye haber cedido a presuntas presiones del Ministerio Público que afectarían la investigación de fosas comunes. Asimismo, deplora la renuncia del señor Juan Carlos Tello al cargo de Coordinador de la Unidad de Investigaciones Antropológico Forenses de la CVR.
2. ACLARA a la opinión pública lo siguiente:
a. El señor José Pablo Baraybar, presidente del EPAF, laboró como asesor de la Comisión de la Verdad y Reconciliación del 1° de enero al 8 de marzo del 2002, fecha en la cual renunció voluntariamente a su cargo para atender sus compromisos profesionales con el Tribunal Penal para la ex Yugoslavia. Mientras duró su vínculo con la CVR el señor Baraybar actuó como perito en la diligencia de exhumación de la localidad de Chuschi, propuesto por la CVR y nombrado por el Ministerio Público. El señor Juan Carlos Tello y otros expertos desempeñaron la misma función en aquella ocasión. Es pertinente informar que en momentos difíciles de esas diligencias el equipo del EPAF contó con el pleno apoyo de la CVR.
b. Luego de esa exhumación, y ante la renuncia del señor Baraybar en carta de fecha 6 de marzo de 2002, la CVR decidió crear en su seno la Unidad de Investigaciones Antropológico-Forenses y nombró como coordinador de la misma al señor Juan Carlos Tello.
c. Para la nueva diligencia de exhumación en fase de preparación, la CVR solicitó a la Fiscal de la Nación el nombramiento de tres peritos y siete asistentes, lo que se hizo en consulta con el señor Tello en virtud de su cargo en nuestra organización. La ausencia del señor Baraybar entre los nombres propuestos no puede interpretarse como un veto, sino como natural resultado de su desvinculación voluntaria de la CVR ya mencionada.
d. Los juicios sobre la labor de la CVR vertidos por el señor Juan Carlos Tello en su carta de renuncia dirigida al presidente -e insólitamente comunicada a diversas instituciones- son considerados por la Comisión injustos y precipitados.
3. RECHAZA una actitud que considera incompatible con el cumplimiento de nuestro mandato y que atenta contra las expectativas de las víctimas de la violencia, que son la razón de ser de nuestro trabajo. La CVR rechaza toda insinuación de que nuestro trabajo tenga otro interés que no sea el hallazgo y la exposición de la verdad...".
Como podrán observar, ciertas actitudes no cambian en absoluto. La CVR no respondió al fondo de la acusación: su contubernio con el Ministerio Público, las presiones y amenazas contra el EPAF a causa de las pericias del caso "Chavín de Huántar" y la carta de Nelly Calderón a Salomón Lerner. Prefirieron ampararse en cuestiones contractuales para negar la existencia de un veto, establecer un secretismo injustificable y acusar a los disidentes de "atentar contra las expectativas de las víctimas". En resumen: Jalisco nunca pierde.
Lamentablemente, las opiniones críticas del EPAF tuvieron escaso eco en la prensa nacional. Aparte de la nota de La República y del rebote en algunas listas de correo -entre ellas, Ave Crítica- la prensa supuestamente comprometida con el proceso CVR, como el Perú 21 de Álvarez Rodrich, calló en todos los idiomas. Acaso pesaron más las amistades presentes y las consultorías futuras.
Durante las semanas y meses siguientes, algunas ONG de derechos humanos empezaron a difundir rumores en Internet sobre una "reconciliación" entre el EPAF y la CVR. Lo que en realidad sucedió fue que tanto la CVR como la CNDDHH desarrollaron un trabajo de zapa, presionando a los antropólogos forenses que se hallaban en situación más precaria, para que conformaran un equipo paralelo, dividieran al EPAF y calmaran a la opinión pública mundial, permitiendo la continuidad del accionar del Ministerio Público.
El EPAF reaccionó dignamente, mediante una carta pública de José Pablo Baraybar del 5 de noviembre del 2002:
"Yo, como tantos otros peruanos, esperé el dia en que algún gobierno decidiera crear una Comisión de la Verdad, entendiendo que el país tenía que pasar por la catarsis de mirarse hacia adentro, saber que había pasado y por qué. Además de ello, creía fervientemente que esta Comisión tendría ademas que iniciar un proceso que fuese continuado más allá de su propio mandato y que se ocupara del problema específico de los 'desaparecidos' y de las secuelas en la sociedad civil.
...Lo que no se dijo de [las exhumaciones de] Chuschi, para 'llevar la fiesta en paz' con el Ministerio Público, fueron las trampitas que hábilmente nos tendieron para cancelar la diligencia el primer día de exhumación, el sacarnos del examen de los restos mediante una segunda resolución de fiscalía, las peleas que se dieron con los médicos de Medicina Legal, con la representante de la Fiscal de la Nación, la francesa Sonia Papi, quien tuvo la osadía de amenazar -ante cámaras del Canal N- al fiscal encargado del caso -el Dr. Enciso dejó de ser fiscal de Cangallo despues de la exhumacion en Chuschi; alguna coincidencia tal vez-, las palabras del Presidente de la CVR, Salomón Lerner, para que 'José Pablo baje un poco el tono', ya que en el Perú quien grita es un revoltoso y quien se calla es un hombre probo.
...Da pena ver a todos los ayayeros a los que súbitamente el tema forense les llenó la atención, que se presentaron de la noche a la mañana a trabajar -bien pagados, por cierto- en la CVR; expertos improvisados y mudos. ¿Dónde estaban la CVR, la Coordinadora y todos los demás miembros de la 'Plataforma' cuando pasaron al fuero militar el caso Chavín de Huantar, cuando se dieron los incidentes de Huaraz, y ahora con lo del fiscal Escobar? ¿Y las familias? ¿Qué van a ganar de este proceso? Ya hablaron en las Audiencias y no pasó nada, ya preguntaron donde están sus muertos y no pasó nada. ¿Podemos tapar el sol con un dedo? Realmente no lo creo. ¡Creen ustedes que un par de exhumaciones 'balanceadas' -una de los militares y una de Sendero, 'para no despertar a los que estan dormidos' como hubiese dicho otro prominente miembro de la CVR- resuelve el problema?
¿Alguien aún sigue creyendo que un libro bien empastado y escrito por grandes intelectuales servirá para cerrar las heridas en un pais de analfabetos? ¡Háganme el favor! Verdad y justicia si, pero estando preparados a todas las consecuencias; no pactando, obviando y jugando ajedrez para no quemarse mas de la cuenta.
José Pablo Baraybar
Head, Office on Missing Persons and Forensics (OMPF)
United Nations Interim Administration in Kosovo (UNMIK)
Pristina".
Para los que no creemos en santidades laicas, esta carta derrumbó el mito de la pureza de la CVR y sus supuestas buenas intenciones. En ella, quedan lapidariamente retratados la actitud amenazante de la Fiscal de la Nación, la actitud conciliadora de Salomón Lerner y los comisionados, la intención de "balancear" las investigaciones para no irritar a las Fuerzas Armadas y el cínico juego de ajedrez que la Comisión desarrolló desde un inicio, violando las promesas hechas públicamente a las víctimas.
Ya en ese momento, los antropólogos forenses que habían salido del EPAF, con el mal disimulado apoyo de la Comisión de Derechos Humanos (COMISEDH), estaban en vísperas de formalizar la constitución del Centro Andino de Investigaciones Antropológico Forenses (CENIA). La labor de zapa y división interna, un verdadero recordatorio de las peores tácticas de la difunta izquierda peruana, tuvo éxito. Pero algunos prefirieron conservarse íntegros y hacer el balance de las nefastas consecuencias de tal accionar, en esta carta pública del 21 de marzo del 2003:
"...Bajo los auspicios de la CVR y luego de la renuncia del EPAF se creó la llamada Plataforma Conjunta para las Exhumaciones en el Peru. Esta agrupación juntó nada más y nada menos al mas puro milagro de San Martin de Porras a la CVR, a la Coordinadora Nacional de Derechos Humanos, al Ministerio Público y a la Defensoria del Pueblo. Para reemplazar a los salientes del EPAF emplearon a un grupo de peritos de Argentina, Chile y Guatemala, junto a ellos trabajaron los nuevos 'antropólogos' -sociales- contratados por el Ministerio Público y los expertos de la CVR -un par de miembros del EPAF en licencia indefinida del mismo-.
La plataforma realizó dos exhumaciones importantes, la de Totos y la de Lucanamarca. Ambas exhumaciones fueron bastante distintas, considerando que solo la primera trata de personas reportadas como desaparecidas, mientras la segunda trata de personas asesinadas por Sendero, más no desaparecidas. Considerando la primera exhumación hecha en Chuschi con el EPAF, el número de personas desaparecidas y hechas 'aparecer' gracias al trabajo de la CVR no llegan ni a 30 sobre un total (no definido aún) de casi 7.000 desaparecidos, es decir, menos del 0,5% del total.
...Hay que tomar en cuenta que si bien es un signo positivo el haber denunciado a presuntos perpetradores, la CVR no logró recolectar suficiente evidencia material sobre estos crímenes, en otras palabras hallar los restos de las personas que cada uno de estos presuntos perpetradores hizo desaparecer. Por lo tanto cabe preguntarse: ¿prosperarán estas denuncias? ¿De que sirve verificar que en el Estadio de Huanta se produjeron todo tipo de aberraciones cuando no tenemos nada más que testimonios para probarlo?
...Es realmente lastimoso ver como ciertas organizaciones de DDHH hicieron gran propaganda y cubrieron con lujo de detalles las exhumaciones de Lucanamarca y como no dijeron nada cuando el MP empezó a exhumar los restos de los internos del Frontón, caso de la CIDH que podría afectar la carrera política de un ex-presidente de la República. El MP ya se cansó de la Plataforma Conjunta -sobretodo despues del informe de la misma-, la CVR quedó como monitora y las organizaciones de DDHH ni siquiera lograron presentar peritos de parte.
...El Estado se sigue investigando a si mismo, las familias siguen -y seguirán esperando-, los responsables políticos y los altos mandos militares que planearon e implementaron estrategias salvajes contra su propia gente se siguen paseando por las calles. Acabo de leer que la CVR se ha venido reuniendo con ciertos lideres militares como el general (r) José Valdivia Dueñas, el general (r) EP Luis Pérez Documet y el general (r) EP Clemente Noel Moral para ser entrevistados sobre 'su versión respecto a la estrategia y acciones antisubversivas que les tocó implementar, así como sobre los casos específicos de violación a los derechos humanos que la Comisión viene investigando'.
Cabe comentar que si la CVR quiere saber la versión del general (r) Valdivia sobre Cayara sólo tiene que leer su libro. Tal vez en estas reuniones la CVR logre obtener información sobre el destino de los miles de desaparecidos que aún no aparecen y una vez así obtenida se la pase al MP para implementar su campaña de exhumaciones. Así, al final todos contribuirán a la causa de la verdad, mas no de la justicia.
José Pablo Baraybar
Head, Office on Missing Persons and Forensics (OMPF)
United Nations Interim Administration in Kosovo (UNMIK)
Pristina".
En resumen: en antropología forense, como en muchos otros temas, lo que hay de bueno en el Informe Final de la CVR no es nuevo, y lo nuevo no es bueno. Salvo que los ex-CVR -ceveristas, ceverinos o cevras, lo mismo da- y otros expertos en "justicia transicional" nos presenten como grandes hallazgos del proceso peruano: el haber logrado que el Estado, sin previa depuración, se siga investigando a sí mismo; el que por enésima vez en la historia republicana -con la solitaria excepción de la Comisión Gutiérrez Cuevas- una Comisión del Estado viole promesas públicas de verdad y justicia; el consagrar a los autores de este desaguisado como "héroes de la democracia"; y, finalmente, el presentar esta cuestionable investigación como un modelo exportable.
Silvio Rendón, aquí, nos recuerda que ya pasaron más de dos años de la caída de Pablo Rojas, otrora todopoderoso Secretario Ejecutivo de la Coordinadora Nacional de Derechos Humanos. Además de la carta acusatoria firmada por el Colectivo "Dignidad y Derechos Humanos", que fue reproducida íntegramente por el Gran Combo Club aquí y que profetizó en marzo del 2006 lo que iba a suceder, hubo otra fechada en septiembre del 2007, que detallaba los medios de hostigamiento sistemático usados por Rojas durante su gestión: "humillaciones públicas, amenazas, recorte de funciones...".
Además, la carta afirmaba que la Coordinadora había perdido "su vínculo con la sociedad civil y las organizaciones sociales, su posicionamiento en el espacio público, su capacidad de respuesta frente a situaciones relevantes de los derechos humanos...". ¿Quién firmaba tamaña filípica contra la CNDDHH? ¿Ricardo Alvarado? ¿Victoria Ventura? ¿Eva Chastain? No. Fueron los siguientes trabajadores de la CNDDHH:
- Luis Rocca
- Hayley Reyna
- Fernando Chinchay
- Wilson Silva
- Mar Pérez
Se afirma que Eva Chastain, desde su Santiago del Estero natal, habría enviado una copia de la carta a César Hildebrandt; no puedo afirmarlo ni desmentirlo. En todo caso, ninguno de los mencionados trabajadores de la CNDDHH, y tampoco su líder, el abogado Víctor Álvarez, es amigo o simpatizante de Ave Crítica, ni sus justas denuncias pueden ser tildadas de "irresponsables". La difusión de la carta por César Hildebrandt (replicada por Ave Crítica y el Gran Combo Club; ver aquí y aquí) cayó como una bomba y ocasionó la renuncia de Rojas, abandonado a su suerte por sus aliados del IDL y APRODEH.
Lo que pasó después es digno de ser registrado en los anales de las "transiciones democráticas" y la "justicia transicional". Ante la indignación pública, se nombró un Secretario Ejecutivo interino: Javier Torres Seoane, del SER. Víctor Álvarez fue repuesto en su cargo y los trabajadores acosados fueron dejados en paz. ¿Y Pablo Rojas? Bien, gracias. Los demás jefazos de las ONG echaron tierra sobre sus abusos; ni las "Cinco Familias" de la New York de Vito Corleone lo hubieran hecho mejor. Aunque luego entraron a la Coordinadora el incorruptible Ronald Gamarra y el bonachón Carlos Landeo, tampoco pasó nada.
En pocas palabras: en la CNDDHH no existe la verdad, justicia y reparación que dicen defender. Sin embargo, hubo un cambio a partir de entonces. Y Hildebrandt lo resumió de manera brillante:
"...hay un pacto de silencio entre las ONG y cierta prensa: las ONG son intocables, son siempre buenas, son angelicales y nadie ha dicho que en la Coordinadora Nacional de Derechos Humanos el señor Pablo Rojas hizo lo que le dio la gana con los trabajadores hasta que tuvo que ser cesado ante el inminente escándalo".
Por primera vez, la indignación pública remeció a las intocables ONG de derechos humanos, a pesar del silencio cómplice de la prensa y de los blogstars. Y si bien todo terminó con un arreglo bajo la mesa, ya las ONG saben que están bajo el escrutinio público. Nunca más habrán señores de horca y cuchillo; estamos vigilantes.
Off-topic: Va quedando claro en el debate post-CVR que Daniel M. es a Nelson Manrique lo que Aldo M. es a José Carlos Mariátegui -sin querer endiosar por ello a ambos antepasados, que también tuvieron graves defectos-.
Corría el año 2002 y empezaban a pasar cosas muy extrañas en la Comisión de la Verdad y Reconciliación. Quienes escribíamos en Ave Crítica -que por aquellos años era una lista de Yahoo! Grupos- empezamos a recibir denuncias por parte de empleados de la CVR sobre lo mal que se estaban haciendo las cosas. Y todas tenían un común denominador: el temor a las represalias laborales.
Un buen día, llegó a nuestras manos la propuesta de reconciliación de la CVR, conocida internamente como "los 14 puntos de Lerner", junto con la denuncia de que dicha propuesta no se estaba discutiendo dentro de la Comisión, sino en un coto cerrado formado por profesores de la PUCP.
Una vez verificada la validez de la denuncia, nos enfrentamos al problema de hacerla pública. ¿Qué hacer? ¿Exponer a nuestra fuente? ¿Exponernos a un interrogatorio?
La solución más adecuada para proteger nuestra fuente fue crear un seudónimo colectivo, abrir un mail y publicar los "14 puntos de Lerner" en Ave Crítica, para que se debatieran: dicho sea de paso, pueden encontrarlos y leerlos aquí:
El e-mail que acompañaba al documento rezaba así:
"Los documentos adjuntos son propuestas en borrador de la Comisión de la Verdad sobre la Reconciliación en el Perú, que internamente son conocidas como los '14 puntos de Lerner'.
Los transmito a Uds. porque, a pesar de ser documentos internos de la CVR, textos de esta importancia no pueden estar reservados al conocimiento y ¿debate? de una pequeña minoría vinculada a la CVR, las iglesias, las ONG de derechos humanos y la Universidad Católica, que a través de una pequeña comisión redactó esta propuesta, sin tener ningún mandato para ello.
La sociedad civil y, sobre todo, las víctimas de la violencia y sus familiares deberían conocer estos documentos y aportar sus puntos de vista. Por ello, les ruego los difundan y opinen sobre ellos.
Victoria Ventura".
La denuncia fue ampliamente rebotada en otras listas de correo, por lo que los señores Augusto Castro y Eduardo González Cueva, ambos empleados de la CVR, respondieron con el siguiente e-mail oficial y público:
"Estimada Sra. Victoria Ventura:
Hemos recibido un e-mail procedente de su dirección electrónica donde adjunta el documento 'Volver a la raíz: refundar el pacto social y reconfigurar un nuevo imaginario nacional'. [...] Agradecemos su interés en el documento y en generar un debate ciudadano alrededor del mismo. Sin embargo, me permito hacerle algunas aclaraciones, con el fin de evitar interpretaciones erróneas que podrían afectar en una forma profunda nuestro trabajo, cuya seriedad y compromiso -esperamos- no están bajo ninguna duda.
1. El documento no ha sido escrito por el Presidente de la Comisión, Dr. Salomón Lerner Febres. Como todo trabajo de la Comisión, es el resultado de un trabajo conjunto del equipo profesional, y tiene la categoria de borrador de trabajo, sujeto a discusión. Por lo tanto la denominacion '14 puntos de Lerner' no se ajusta a la realidad; tampoco es exacto -entonces- que el documento haya sido preparado por un grupo vinculado a instituciones distintas de la Comisión.
2. Refiero a Ud. al DS 065-2001 de la Presidencia del Consejo de Ministros, que crea la Comisión de la Verdad y Reconciliación, que a la letra sostiene que el trabajo de la Comisión '...propenderá a la reconciliación nacional, al imperio de la justicia y al fortalecimiento del régimen democrático constitucional'. La Comisión tiene, por lo tanto, el mandato adecuado para abrir el diálogo sobre el importante tema de la reconciliación nacional.
3. El documento se ha discutido hasta la fecha en reuniones con comunidades campesinas [sic] de la zona de Huanta, Ayacucho, sectores universitarios en Huancayo, Huánuco, Cajamarca, Chiclayo, Trujillo, científicos sociales, agentes pastorales, profesionales de la salud mental, y se continuará discutiendo en una serie de talleres en todas las capitales de departamento del Perú. El documento, entonces, se ha hecho en miras de un amplio debate ciudadano.
Para información precisa sobre las fechas de diálogo en cada ciudad, le ruego comunicarse con las Sras. Zariza Arias y/o Aida Ugarte, colegas de la Comisión.
Agradeceremos sinceramente que se sirva difundir esta nota aclaratoria por los mismos medios en que haya difundido la carta inicial.
No dude en escribirnos para esclarecer cualquier duda.
Augusto Castro Carpio
Coordinador
Area de Reconciliación
Eduardo González Cueva
Coordinador
Reconciliación, Audiencias Públicas y Educación".
Aunque cordial en tono, la misiva ceverista tenía 3 graves defectos de fábrica. Primero, nos atribuía la intención de adjudicar la paternidad del documento a Salomón Lerner, lo cual nunca hicimos. Segundo, deslizaba la acusación de que cualquier crítica no autorizada, aunque estuviera basada en hechos reales, podría "afectar en una forma profunda" el trabajo de la CVR, lo cual es chantaje puro y simple. Y por último, trataba de hacer creer que el debate se había dado, incluso a nivel de comunidades campesinas -lo cual, si revisan el tono y la terminología del documento, es completamente inverosímil-.
Para colmo, los señores Castro y González no mostraron en la vida real la más mínima disposición a entrar en un "amplio debate ciudadano". Aunque, según su misiva, los "14 puntos de Lerner" eran un documento público, una investigación interna de la CVR procuró identificar al autor o autora de la "filtración de información", sin conseguirlo.
A pesar de ello, publicamos la misiva de respuesta en los mismos medios que la carta original, tal como nos exigieron. No tardaron en llegar a Ave Crítica diversos desmentidos a la carta de Castro y González, por la simple razón de que la propuesta de reconciliación jamás se había discutido en público. El mail más rotundo nos llegó desde Huancayo:
"Estimados amigos:
Con respecto a que el documento de los ‘14 puntos de Lerner’ se ha discutido con los sectores universitarios de Huancayo, no hemos tenido conocimiento, a pesar que nos sentimos comprometidos con el trabajo del voluntariado, y soy el Coordinador Operativo del Voluntariado para la Comision de la Verdad de la Universidad Peruana Los Andes, así que no se puede hablar de algo que no se ha hecho.
Así como nosotros apoyamos a la CVR, también somos vigilantes de sus actos. Esta actitud deberiamos hacernos todos nosotros. Tampoco ha participado nuestra universidad UPLA, seguro que sí algunos allegados de los coordinadores.
Invitamos también a los organizadores de los eventos que realizan comunicar también por estos grupos de discusión a que enviamos estas notas, para poder aportar y salgan las propuestas de la sociedad civil y ser legítima. Salvo mejor parecer.
Saludos,
César A. Villavicencio Atienza".
Obtuvimos similares respuestas de los otros grupos mencionados, incluyendo las comunidades de Huanta.
Lo que siguió después fue tragicómico: González se enfrascó en una polémica con Victoria Ventura, fantasma al que se le atribuyeron muchos nombres en la CVR. A medida que se fueron tocando otros temas -la crisis CVR-EPAF, la alianza entre la CVR y el Ministerio Público, entre otros temas que pensamos abordar posteriormente, pero sin la presencia del mencionado fantasma- la polémica Ventura-González fue subiendo de tono.
Debo aclarar que no se nos puede atribuir la intención de verle la cara a González, pues a cada paso dimos señas de la inexistencia de Victoria Ventura: le inventamos nacionalidad argentina, lazos con las Madres de Plaza de Mayo, un matrimonio con el ficticio guerrillero brasileño João Chastain -con quien tuvo una hija llamada Eva, que tuvo su propia historia en Ave Crítica- y, finalmente, una trágica muerte, tras la cual se fue al cielo a hacerle compañía a Sarita Colonia.
Por desgracia, el señor González no se dio por enterado y demoró años en descubrir que no estaba polemizando con una Pampita Ardohain con las ideas de Hebe de Bonafini, sino frente a un engaño común y corriente, y sería inútil darle más vueltas al asunto o hacer de ello cuestión de estado, como el mencionado personaje hace cada vez que puede, venga o no a cuento.
Cierro el tema y dejo en paz al fantasma de V. V. con las sabias palabras de Marguerite Yourcenar, que bien podrían ser el epitafio que Victoria hubiera querido, en caso de existir:
"Nuestro intercambio con los demás no se produce más que por un cierto tiempo; se desvanece una vez lograda la satisfacción, la lección sabida, el servicio obtenido, la obra acabada. Lo que yo era capaz de decir ya está dicho; lo que hubiera podido aprender ya está aprendido. Ocupémonos ahora de otras cosas".
Antes de remontar hacia el norte para liquidar el conflicto sármata, volví a ver a Quieto. El carnicero de Cirene seguía siendo temible. Mi primera medida había consistido en disolver sus columnas de exploradores númidas. Le quedaba su sitial en el Senado, su cargo en el ejército regular y el inmenso dominio de las arenas occidentales que podía convertir a gusto suyo en un trampolín o en un asilo. Me invitó a una cacería en Misia, en plena selva, y tramó un accidente en el cual, de haber tenido menos suerte o menos agilidad física, hubiera perdido seguramente la vida. Pero era preferible aparentar que no sospechaba nada y esperar con paciencia.
Poco más tarde, en la Moesia Inferior, en momentos en que la capitulación de los príncipes sármatas me permitía pensar en el pronto retorno a Roma, un cambio de mensajes cifrados con mi antiguo tutor me hizo saber que Quieto, luego de volver presuroso a Roma, acababa de conferenciar con Palma. Nuestros enemigos fortificaban sus posiciones, organizaban sus tropas. Mientras tuviéramos en contra a aquellos dos hombres, ninguna seguridad sería posible. Escribí a Atiano para que obrara con rapidez.
El anciano golpeó como el rayo. Fue más allá de mis órdenes, librándome de una sola vez de todos mis enemigos declarados. El mismo día, con pocas horas de diferencia, Celso fue ejecutado en Bayas, Palma en su villa de Terracina y Nigrino en Favencia, en el umbral de su casa de campo. Quieto pareció en ruta, al salir de un conciliábulo con sus cómplices, junto al carruaje que lo traía de vuelta a la ciudad. Serviano, mi anciano cuñado, que aparentemente se había resignado a mi fortuna pero que acechaba ávidamente mis pasos en falso, debió de sentir una alegría que sin duda fue la mayor voluptuosidad que tuvo en su vida. Los siniestros rumores que corrían acerca de mí hallaron nuevamente oídos crédulos.
Recibí estas noticias a bordo del navío que me traía a Italia. Me aterraron. Siempre es grato saberse a salvo de los adversarios, pero mi tutor había demostrado una indiferencia de viejo ante las consecuencias de su acto; había olvidado que yo tendría que vivir más de veinte años soportando los resultados de aquellas muertes. Pensaba en las proscripciones de Octavio, que habían manchado para siempre la memoria de Augusto, en los primeros crímenes de Nerón seguidos de tantos otros. Me acordaba de los últimos años de Domiciano, aquel hombre mediocre pero no peor que otros, a quien el miedo infligido y soportado había privado poco a poco de forma humana, muerto en pleno palacio como una bestia acosada en los bosques.
Mi vida pública me escapaba ya: la primera línea de la inscripción contenía algunas palabras, profundamente grabadas, que no podría borrar jamás. El Senado, ese vasto cuerpo débil, pero que se volvía poderoso apenas se sentía perseguido, no olvidaría nunca que cuatro hombres salidos de sus filas habían sido ejecutados sumariamente por orden mía; tres intrigantes y una bestia feroz pasarían por mártires. Ordené a Atiano que se me reuniera en Bríndisi, para darme cuenta de sus actos.
Me esperaba a dos pasos del puerto, en una de las habitaciones del albergue que miraba hacia el oriente, y donde antaño había muerto Virgilio. Se asomó cojeando al umbral para recibirme; sufría de una crisis de gota. Tan pronto quedamos solos, estallé en reproches. Un reino que deseaba moderado, ejemplar, comenzaba por cuatro ejecuciones, de las cuales sólo una era indispensable; con peligrosa negligencia, se las había cumplido sin rodearías de formas legales. Aquel abuso de fuerza me sería tanto más reprochado cuanto que traería en el futuro de ser clemente, escrupuloso o justo; solo emplearía para probar que mis supuestas virtudes no pasaban de una serie de máscaras y para fabricarme una leyenda de tirano que quizá habría de seguirme hasta el fin de la historia.
Confesé mis temores: no me sentía más exento de crueldad que de cualquier otra tara humana; aceptaba el lugar común según el cual el crimen llama al crimen y la imagen del animal que ha conocido el sabor de la sangre. Un antiguo amigo cuya lealtad me había parecido segura, se emancipaba aprovechándose de las debilidades que había creído notar en mí; so pretexto de servirme, se las había arreglado para liquidar una cuestión personal con Nigrino y Palma. Comprometía mi obra de pacificación; me preparaba el más negro de los retornos a Roma.
El anciano pidió permiso para sentarse, y apoyó en un taburete su pierna vendada. Mientras le hablaba, cubrí con una manta su pie enfermo. Me escuchaba con la sonrisa de un gramático que observa cómo su alumno sale del paso en un recitado difícil. Al terminar, me preguntó tranquilamente qué había pensado hacer con los enemigos del régimen. Si era necesario, se probaría que los cuatro hombres habían tramado mi muerte; en todo caso tenían interés en ella. Todo paso de un reino a otro entraña esas operaciones de limpieza; él se había encargado de ésta para dejarme las manos libres. Si la opinión pública reclamaba una víctima, nada más sencillo que quitarle su cargo de prefecto del pretorio. Había previsto esa medida y me aconsejaba tomarla. Y si se necesitaba todavía más para tranquilizar al Senado, estaría de acuerdo en que yo llegara hasta el confinamiento o el exilio.
Atiano había sido ese tutor al que se le pide dinero, el consejero en los días difíciles, el agente fiel, pero por primera vez miraba yo atentamente aquel rostro de mejillas cuidadosamente afeitadas, aquellas manos deformes que se apoyaban calmosas sobre el puño en un bastón de ébano. Conocía bastante bien los diversos elementos de su próspera existencia: su mujer, que tanto quería y cuya salud reclamaba cuidados, sus hijas casadas, sus nietos, para los cuales sentía ambiciones modestas y tenaces a la vez, como lo habían sido las suyas propias; su amor por los platos finos; su marcado gusto por los camafeos griegos y las danzarinas jóvenes. Pero me había dado prioridad frente a todas esas cosas; desde hacia treinta años, su primer cuidado había sido el de protegerme, y más tarde el de servirme.
Para mí, que hasta entonces sólo había preferido ideas, proyectos, o a lo sumo una imagen futura de mí mismo, aquella trivial abnegación de hombre a hombre me parecía prodigiosamente insondable. Nadie es digna de ella, y sigo sin explicármela. Acepté su consejo: Atiano perdió su puesto. Una fina sonrisa me mostró que esperaba que lo tomara al pie de la letra. Sabia bien que ninguna solicitud intempestiva hacia un viejo amigo me impediría adoptar el partido más sensato; aquel político sutil no hubiera deseado otra cosa de mí.
Pero no había por qué exagerar la duración de su desgracia; después de algunos meses de eclipse, conseguí hacerlo entrar en el Senado. Era el máximo honor que podía otorgar a un hombre de la orden ecuestre. Tuvo una vejez tranquila de rico caballero romano, gozando de la influencia que le daba su profundo conocimiento de las familias y los negocios; muchas veces fui su huésped en su villa de los montes de Alba. No importa: tal como Alejandro la víspera de una batalla, yo había sacrificado al Miedo antes de mi entrada a Roma. Suelo contar a Atiano entre mis victimas humanas.
Werner Rachtman: I have heard of the Bear Jew.
Aldo Raine: What did you hear about him, Werner?
Rachtman: He beats German soldiers with a club.
Raine: He bashes their brains in with a baseball bat is what he does. Now, Werner, I'm gonna ask you one more goddamn time, and if you still "respectfully refuse", I'm callin' the Bear Jew over here, and he's gonna take that big-ole bat of his, and he's gonna beat you to death with it. Now take your wiener schnitzel lickin' finger and point out on this map what I want to know.
Rachtman: Fuck you. And your Jew dogs!
Raine: Actually, Werner, we're all tickled to here you say that. Frankly, watchin' Donny beat Nazis to death is is the closest we ever get to goin' to the movies.
Nací en Lima en 1973, estudié Letras en la Universidad Católica e Historia en San Marcos. Detesto profundamente a los cuatro males del Perú: los militares, el APRA, las iglesias y Alianza Lima.